Guía para programas de RSE en las Pymes
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Bogotá.
Margarita Matías
Periodista
La RSE es aplicada en la mayoría de casos, por grandes compañías, ya que cuentan con recursos, personal y conocimiento suficiente para convertir a este tipo de propuestas en la imagen socialmente comprometida de la firma con el entorno.
Es así como tales empresas destinan parte de sus utilidades a la inversión en fundaciones y ONGs, fuera de desarrollar proyectos con las comunidades vulnerables del país.
No obstante, en Colombia y en el mundo, las pequeñas y medianas empresas –Pyme- están tomando consciencia sobre la importancia de desarrollar iniciativas de este tipo que las conecten con las necesidades de sus empleados, la comunidad circundante y el medio ambiente.
Casos como los de las pyme que deciden invertir pequeñas sumas de dinero para realizar una producción más limpia, crean propuestas que ayudan a niños y a discapacitados, y apoyan de manera directa a que los empleados se eduquen y se superen, cada día son más comunes.
Sin embargo, en muchos casos las pequeñas unidades productivas consideran que trabajar en este tipo de ideas no es una inversión sino un gasto, pues saben que es necesario destinar parte de las utilidades a otras actividades, las cuales podrían ser utilizadas en áreas específicas de la compañía.
Sin embargo, el tema de la responsabilidad social empresarial va más allá, pues se trata de un compromiso de la pyme no sólo con el entorno que la rodea sino consigo mismas.
¿Cómo empezar?
Para el consultor de la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Acopi), Jorge Gaitán, las pyme deben comenzar identificando qué las rodea y de qué manera podrían ayudar, en la medida de sus capacidades.
Según Gaitán, en la actualidad se están desarrollando nuevos términos y maneras de inclusión en el tema.
“Para empezar, la pyme, de manera individual, puede dar un gran paso al reconocer su entorno estratégico inmediato, cuyo perímetro se extiende hasta donde alcanza a influir directamente la empresa: sus proveedores más estratégicos, su red de distribución, sus clientes, el Estado, la comunidad urbana sobre cuyo territorio está implantada y el medio ambiente inmediato”, asegura.
Así mismo, agrega que al establecer el mapa de sus “stakeholders” (término que incorpora la connotación de actores sociales que han apostado por el éxito de la empresa, asumiendo el riesgo de creer en ella), se hace más explícito el lazo ético de RSE con la comunidad.
“La firma debe ser capaz de estructurar vínculos estables y recíprocamente benéficos con su entorno inmediato, por serias motivaciones estratégicas, pues su supervivencia depende de mantener intercambios responsables con sus stakeholders a largo plazo”, explica.
En ese sentido, aplicar estos conceptos genera un nuevo concepto en Responsabilidad Social Empresarial adaptado a la pyme. Se trata de la “RSE acotada” que, en términos sencillos, vincula a la firma de manera proporcional y limitada en el ámbito de su influencia real.
“Es decir que la sociedad es responsable de aplicar, por lo menos, los diez mandamientos de Pacto Mundial de las Naciones Unidas. Esos mínimos éticos constituyen el punto de partida de la RSE acotada”, explica Jorge Gaitán.
Debido a la necesidad, cada día más creciente, de que las empresas se vinculen a actividades que respalden la inclusión en la Responsabilidad Social Empresarial, Naciones Unidas creó el Pacto Mundial, cuyo objetivo es vincular a las compañías a la RSE.
Es así como las empresas deben velar por los derechos humanos, la libertad de asociación, el no trabajo forzoso, la erradicación de la explotación infantil, la no discriminación en el empleo, el cuidado del medio ambiente, la difusión de tecnologías ecológicas y la lucha contra la corrupción, la extorsión y el soborno.
Cumpliendo con estos puntos mínimos, la compañía está desarrollando prácticas de RSE, lo que la ubica en el mismo nivel de pequeñas firmas internacionales y hasta de las grandes empresas colombianas.
Frente a la crisis
Sin embargo, según Gaitán, la actual situación económica por la que atraviesan el país y el mundo y las grandes posibilidades de que cada día más las personas pierdan su puesto de trabajo, las lleva a otro punto.
“En el caso concreto de miles de pequeñas y medianas empresas del país, es evidente que si se toma, de una parte, su participación real en el producto Interno Bruto (PIB), y de otra parte, su generación efectiva de empleo, resulta un índice relativo de productividad sumamente bajo. En otras palabras, si la norma internacional fuera 100, las pyme colombianas se sitúan alrededor de 25 puntos apenas”, dice.
“No me cabe la menor duda –añade-, de que el área de RSE más crítica en la actual coyuntura de crisis mundial constituye la decisión de realizar una verdadera transformación productiva que cierre la brecha entre las compañías nacionales y las empresas de su misma categoría, pero de clase mundial”.
“Esto significa asumir plenamente la responsabilidad de estructurar proyectos de inversión productiva que permitan eliminar dichas diferencias lo más pronto posible”, sentencia.
Según el experto, las sociedades del país tienen un reto importante, pues no se trata sólo de ayudar a su entorno, sino de incorporar la idea de mejorar en factores propios de la firma, los cuales la llevarán a ser más competitiva en el corto o mediano plazo.
Asegura que la forma más responsable de manejar las utilidades en la coyuntura actual debería ser la de reinvertir una proporción mayor en la modernización de la empresa, en lugar de simplemente repartir dividendos.
“Este esfuerzo de los dueños de la pyme (que ya hizo la gran empresa colombiana durante la bonanza pasada), redundará en el futuro próximo en mayores posibilidades de crecimiento, pero, sobre todo, las blindará efectivamente frente a la competencia agresiva que traerán los TLC que el país se ha visto obligado a negociar con economías muchos más avanzadas”, comenta.
En su opinión, pymes bien capitalizadas y altamente sofisticadas sólo esperan que se cierren los acuerdos para que se les permita tener acceso al mercado colombiano ya que, debido a la recesión, la demanda se está encogiendo.
Modo de operar
La verdadera Responsabilidad Social Empresarial de la pequeña y mediana unidad productiva colombiana se debe focalizar hacia la formación de cadenas de valor ampliadas, es decir, grupos de compañías lideradas por una firma focal o ancla que anima a sus proveedores y a sus principales distribuidores hacia un objetivo común de reconversión mediante un proyecto compartido de transformación productiva.
Para el consultor de Acopi, Jorge Gaitán, “este esfuerzo, con seguridad, redundará en una alta tasa interna de retorno y la capitalización indispensable para que el grupo de firmas logre cerrar la brecha que las separa de las sociedades de clase mundial y sean capaces de competir de igual a igual”.